En la mesa de análisis para la Reforma de la UNAM ‘Universidad y docencia’, el doctor Melchor Sanchez Mendiola, profesor de la Facultad de Medicina, centró su intervención en la problemática que atraviesan los docentes en la institución y las oportunidades que tiene la universidad de reformarse para ofrecer mejores condiciones de docencia y por ende, de enseñanza.
El médico pediatra, inició planteando un cuestionamiento al comparar las oportunidades de dos profesoras, una titular y otra de asignatura: ¿Se puede esperar la misma calidad docente cuando las condiciones son tan distintas?.
Es sabido que en la máxima casa de estudios, los profesores con titularidad tienen beneficios para disfrutar la vida académica como sueldos, oportunidades para la investigación, cargos asegurados y entre otros, mientras los docentes de asignatura, reciben sueldos deficientes y casi ninguna oportunidad de avanzar en la universidad.
Por ello, Sanchez Mendiola plantea que la reforma de la UNAM debe considerar al ecosistema de la docencia, pues es el elemento que determina si la autonomía de la institución “produce pensamiento crítico o mera repetición”.
En sintonía, identifica que la universidad no atraviesa solo un problema, sino lo que denomina un ecosistema docente relativamente poco integrado, mismo que involucra curriculum, capacidades docentes, prácticas de enseñanza y evaluación, entorno de aprendizaje, acompañamiento estudiantil y gobernanza, que, sugiere, para entenderlo se necesita aplicar el pensamiento de sistemas, mirar relaciones, retroalimentaciones, cuellos de botella y efectos no intencionales.
El doctor, señala que es difícil que una reforma docente tenga éxito sin reformas a las condiciones de la docencia, por lo que sugiere “hay que preguntarnos ¿qué reconocemos, qué premiamos, y qué volvemos invisible?”.
“Es difícil que haya fortalecimiento docente si una parte sustantiva de la enseñanza recae en profesorado, cuya formación pedagógica, acompañamiento, reconocimiento y horizontes de desarrollo siguen siendo insuficientes. La estabilidad laboral y el bienestar físico mental del profesorado no son beneficios accesorios, son condiciones indispensables estructurales para enseñar bien”, estableció.
El también investigador, planteó otra problemática sobre la identificación docente, en la que la propia institución incita a que el personal académico se identifique primero como investigadores, profesionales, especialistas o técnicos que como docentes.
Apunta que la identidad docente se fortalece cuando el profesorado tiene contacto significativo con el estudiantado y participa en programas de desarrollo académico, pero se debilita cuando el entorno institucional transmite el mensaje implícito de que enseñar vale menos que otras actividades.
Como alternativa a las problemáticas planteadas en esta intervención, Sanchez Mendiola proyecta que la UNAM necesita reformas que combinen normas, pilotajes, soportes e información.
Normas porque sin cambios estructurales, muchas de estas transformaciones seguirán dependiendo de voluntad aisladas; pilotajes porque conviene empezar con experiencias escalables, planes híbridos por áreas portafolios docentes en entidades voluntarias, mentoría para profesores de asignatura, guías institucionales de inteligencia artificial y sistemas de bienestar docente; soporte, porque una reforma sin apoyo técnico pedagógico va a fracasar; e información, porque no podemos mejorar lo que no vemos, se requiere convertir los datos en información que permita conocer participación en formación docente, el estatus de actualización curricular, el uso de entornos digitales, las trayectorias estudiantiles la innovación, integridad academia y el bienestar.