
En el tercer día de discusiones del foro de análisis ‘Reforma y futuro de la UNAM’, el maestro y sociólogo de la educación, Manuel Gil, compartió durante la mesa ‘Universidad, difusión, y vinculación’ la premisa de que la difusión o divulgación de la cultura o el conocimiento, desde la universidad, es una forma de intentar construir opinión pública que pueda enfrentar al poder.
En el desarrollo de su discurso que concluyó en esta idea, Gil partió de la ocupación que deberían tener las carreras profesionales por hacer accesible la investigación científica mediante la divulgación, ya que esta acción permite compartir o comunicar desde la academia con quienes no tienen la suerte de estar en la universidad.
El especialista en educación, señaló que más importante que la mera divulgación, es la estructura de pensamiento que se comunica, para poder transmitir “una manera lógica de pensamiento”.
Al respecto, consideró que en México “nos hemos equivocado al proponer un modelo único para ser académico”: aquel modelo del profesor-investigador; Gil sugiere que los universitarios no son profesionales de la docencia ni han sido formados para la docencia, por lo que la divulgación debería ser una modalidad de carrera en la universidad.
Definió la labor de difusión como un “esfuerzo que requiere oficio que requiere imaginación” y recurrió a una ejemplificación para demostrar el complicado camino que atraviesa la docencia en el país, con el caso de la reforma educativa de 2013 Pacto por México, impulsada por Peña Nieto en la que se identificó a los profesores de educación básica como el problema de la enseñanza en México, y que pretendía resolver dicha cuestión con evaluaciones periódicas.
En su papel de sociólogo de la educación, el especialista, apuntó que dicha problemática no era unicausal sino multifactorial, esto como una forma de hacer entender al público en la sala que en su visión, la difusión es una forma social de la docencia.