
No me sorprende la manera en que se mueve el dinero en la NFL, me asusta la forma en que los sueños nacen y se desvanecen en la Liga; y todo esto viene a cuenta de lo que será, sin duda alguna, el par de movimientos que sacudirá a la agencia libre que inicia en menos de dos meses.
Si, los que antes fueron considerados como los salvadores de sus respectivas franquicias, hoy son un lastre difícil de borrar en su camino, me refiero a los quarterbacks Kyler Murray de Arizona, y Tua Tagovailoa de Miami. Ambos fueron primera selección colegial de dichos equipos y se pensaba que serían sus figuras y la cara del club por años; pero después de unas cuantas temporadas el encantó llegó a su fin y ahora la misión, harto imposible, es traspasarlos o negociarlos a otros destinos.
La razón de la dificultad para llegar a ubicarlos en otros equipos es su enorme contrato que de una u otra manera, tendría que ser cubierto por el equipo que los quisiera, además de que aún así representaría una carga económica para el equipo que lo tuvo, por aquello del tope salarial que permite gastar hasta una cierta cantidad de dinero anualmente a los equipos de la NFL.
DE LAS FANFARRIAS AL OLVIDO
Murray llegó a Arizona en 2019 procedente de la Universidad de Oklahoma y con el Trofeo Heisman bajo el brazo; Tagovailoa a Miami en 2020 y con las credenciales de haber hecho campeón a la Universidad de Alabama. Ambos disfrutaron de algunas muy buenas temporadas, incluso con designaciones al Pro Bowl, no obstante la magia se terminó, o mejor dicho, la fascinación y la paciencia de los mandos directivos en sus equipos, y la realidad es que quizá tengan razón; algo sucedió con estos, otrora estrellas, que pareciera que después de firmar el mega contrato millonario, se olvidaron de jugar a su máximo nivel, ya sea por lesiones, problemas internos de equipo, situaciones personales o quizá hasta falta de profesionalismo, no lo podemos asegurar.
Y es que llama la atención que ambos provocaron un cisma en sus equipos que, de una u otra manera, aún les pega a las franquicias.
Murray fue una sensación, un espectáculo, eso no se puede negar, a quien le dieron un contrato de 230 millones de dólares por cinco años, hasta ahí todo iba bien, pero después ¿qué sucedió, dónde o cuando acabó la magia?
Sólo una aparición en playoffs con un desempeño muy pobre y terminó en un disputa interna entre Murray y el talentoso coach Kliff Kingsbury.
El dueño de los Cardenales, Michael Bidwill, tuvo que decidir y se quedó con la pieza que vende más boletos: Murray. La apuesta no resultó y una serie increíble de lesiones y un bajo nivel de juego desembocaron en la necesidad de deshacerse del jugador.
Con Tagovailoa ocurrió algo similar. Zurdo maravilla, y que de la mano del coach ofensivo Mike McDaniel dirigió en su momento la ofensiva más explosiva de la NFL en 2023; sin embargo, los golpes en la cabeza, las llamadas contusiones cerebrales, acabaron con la auto confianza del jugador, al grado de bajar su nivel de juego drásticamente y después verse envuelto en una serie de polémicas con el coach debido a asuntos internos y declaraciones arriesgadas que terminaron por relegarlo a la banca al final de 2025. Ante eso, el dueño de los Delfines, el señor Stephen Ross, terminó por sacar la escoba y tras despedir a McDaniel ha dado la instrucción de desterrar a Tagovailoa.
¿HABRÁ UN “FRESH START”?
La realidad sea dicha aunque incomode, es que ambos estorban en los planes de ambos equipos, ya no entran en la ecuación y la pregunta es ¿quién demonios se arriesgará a invertir tal cantidad de dinero para contratarlos si es que se deciden a hacerlo?
De Murray quizá tenga salvación y una segunda oportunidad o como dicen en la NFL: “A fresh start”. Es sumamente talentoso, y quizá bien dirigido y bajo la tutela de un entrenador que le apriete las tuercas logre rescatarle la carrera; de Tagovailoa la situación se antoja más complicada, pues cuesta mucho dinero y sabemos que tanto golpe en la cabeza lo ha hecho temeroso (y no es para menos, se comprende) para un deporte de contacto tan demandante como es el futbol americano.
Mercado en la agencia libre lo hay para ambos, varios equipos tendrán elevada demanda de la posición: NY Jets, Cleveland, Pittsburgh, Indianápolis (pues no sé sabe hasta cuándo regresará Daniel Jones de su lesión), Minnesota, Nueva Orleans, y hasta los mismos Miami y Arizona (que podrían intercambiarlos, aunque luce descabellado).
LA CLASE NO TIENE PRECIO
Aquí el asunto o pregunta es, ¿cuál es la diferencia entre esos quarterbacks que reciben esos mega contratos, responden con un gran nivel y se mantienen como estrellas en la posición, y aquellos que pareciera que la seguridad de mucho dinero garantizado los hizo bajar su hambre por trascender?
Ejemplos tenemos muchos y quizá el más claro es el de Patrick Mahomes, de Kansas City. Con un contrato de 450 mdd a 10 años, jamás ha bajado su nivel, es un tipo comprometido con el deporte, con el equipo y consigo mismo, eso es notorio.
En la misma dirección esta Josh Allen de Buffalo (330 mdd), Joe Burrow de Cincinnati (275 mdd), Brock Purdy de San Francisco (265 mdd), Justin Herbert de LA Cargadores (262 mdd), Jalen Hurts de Filadelfia (255 mdd), Jordan Love de Green Bay (220 mdd) y Jared Goff de Detroit (212 mdd)
De Lamar Jackson de Baltimore (260 mdd) y Dak Prescott de Dallas (240 mdd) hacemos los siguientes señalamientos. De Jackson mucho se rumoró que su relación con el coach John Harbaugh y sus numerosas lesiones no sanadas fueron su debacle en 2025; de Prescott ya sabemos que tiene grandes números año tras año pero falla a la hora de la verdad.
Aún así, debemos reconocer que todos esos mencionados párrafos arriba han mostrado algo tras su firma de mega acuerdos: compromiso, y lo han hecho valer en la cancha, y sin más, quizá esa sea la diferencia con Murray y Tagovailoa, ninguno de los dos pudo acceder al siguiente nivel por una u otra causa.
Por esa razón, los grandes siempre tendrán esa clase que los diferencia. Cuando a Joe Montana lo hicieron el jugador mejor pagado de la historia de la Liga, en 1990 (y conste que alcanzó tal distinción hasta que ganó cuatro Super Bowls) respondió con una enorme temporada que acabó con una lesión que casi le cuesta la vida tras un golpe brutal de Leonard Marshall de los NY Gigantes en el juego de campeonato de la NFC.
Lo mismo sucedió con otros inigualables como Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees, Brett Favre o Aaron Rodgers, por citar sólo algunos, que después de firmar jugosos contratos respondieron con creces en el campo.
Por eso, esos nuevos jugadores que creen que su presencia resolverá juegos viven equivocados; después de todo, sólo existió un Ken Stabler de los Raiders de Oakland, enlos 70, de quien se dice, poca atención ponía a los planes de juego, a la disciplina y al cuidado; era un fenómeno y punto, pero pensar que así se puede trascender es erroneo. Stabler fue uno, y en una era donde quizá el futbol americano no era tan sofisticado o especializado como ahora.
Saber el nuevo destino de Murray y Tagovailoa será una pregunta que nos removerá la curiosidad de aquí a marzo, y no nos queda más que esperar.