
La primera victoria de Daniel Suárez con Spire Motorsports se presentó en la más improbable de las carreras, pero la más importante, la Coca-Cola 600, en el Charlotte Motor Speedway. El mexicano realizó una remontada memorable, arriesgó y aguantó el último rearranque para mantenerse al frente, hasta que la lluvia hizo imposible terminar la distancia originalmente pactada, en un fin de semana en el cual la mayoría de los aficionados de NASCAR estaban al pendiente de la carrera. Y es que apenas tres días antes había fallecido una de las mayores leyendas del deporte, Kyle Busch, lo que daba un sentimiento especial a la cita.Una semana antes, Kyle triunfó en la NASCAR Truck Series para aumentar el récord de todos los tiempos de victorias en la categoría a 68, y sumar 234 en las tres series nacionales, también el mayor registro en la historia. Su partida dejó a miles de aficionados con el corazón roto, y entre ellos a Daniel, quien fue un alumno de Busch...
BANDERA VERDE… Cuando el mexicano llegó a Estados Unidos, Busch y su esposa Samantha lo arroparon en el mundo NASCAR. Kyle le daba consejos sobre cómo manejar en distintas pistas, y eso se tradujo en el título de NASCAR Xfinity del mexicano. Nació una amistad con el astro y hoy, como situación curiosa y casual, Daniel maneja para el equipo Spire, que se formó al adquirir el taller y la logística de Kyle Busch Motorsports (KBM). Por eso, cuando vimos a Daniel (quien no tenía la mejor de sus temporadas) al frente, sabíamos que pelearía con el corazón por esa victoria...
ENTRADA A PITS… Y así fue. En la última detención fue agresivo y solamente colocó dos llantas nuevas, mientras sus rivales ponían cuatro, buscando mayor agarre. Se protegió de manera brillante de los ataques de Christopher Bell y mantuvo la posición en la carrera más larga del año, la que se corre después de Indy 500, para conformar las famosas “1,100”. Tras parar en el carril de pits por la intensa lluvia, Daniel bajó del auto y esperó a que los oficiales determinaran que no se reanudaría la carrera. Se le notificó que fue el ganador y entonces vino la reacción más humana que le hemos visto en competencia: comenzó a llorar. El mexicano sabía que esa victoria, su tercera en Cup, era especial, pues honraría a su mentor, Kyle Busch. Suárez hizo una reverencia al público, lo que se había convertido en el sello de triunfo de Kyle, y todo estaba dicho...

SALIDA DE PITS… “Kyle me brindó su mano, pero no solo era una mano, era la mano de una leyenda. Era una persona increíble. Era un hombre de familia, y por eso es que esta carrera es muy especial. Por eso, en esta victoria, Spire y Daniel no somos lo más importante, sino Kyle”, dijo el mexicano en la conferencia de prensa, en un sentimiento compartido por todos los que conocimos y tratamos a Busch.Hablar de que Kyle guió a Daniel al triunfo podría sonar a ‘lugar común’, a sentimentalismo barato para buscar una historia, o bien, hasta a un absurdo. Pero sí puedo decir que había una motivación extra en el mexicano por rendir un homenaje a un hombre que ayudó a construir el deporte como hoy lo conocemos. Fue esa motivación la que hizo que Suárez batallara como pocas veces lo habíamos visto y que hoy lo coloca en el Top 10 de NASCAR Cup en el estado del campeonato...
BANDERA A CUADROS… Finalmente, un abrazo a Kurt (hermano de Kyle y gran piloto) y a toda su familia y amigos. Kurt no solo era un volante contundente y dominador, sino una persona amable que siempre nos brindó un momento, no solo en las pistas, sino en cualquier lugar. Hablar de las entrevistas en autódromos era algo natural, pero quiero rescatar dos encuentros alternos: Autoshow de Detroit de 2017, cuando lo detuve para conocer su opinión sobre la llegada de Daniel a Cup; y el año pasado, cuando tiró la primera bola en un partido de Diablos Rojos, cuando me explicó cómo afectaba la altura de CDMX a los autos de NASCAR.Adiós a un gran piloto, a un auténtico caballero...
Así las cosas, sobre ruedas...