
El sol caía a plomo sobre la estación de bomberos de Iztacalco. En una zona especialmente acondicionada con cascajo y escombros, los elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México se preparaban para un ejercicio crucial: la demostración del primer binomio canino especializado en búsqueda y rescate de personas atrapadas en estructuras colapsadas.
Togo, un pastor alemán con un instinto y entrenamiento excepcionales, estaba a punto de demostrar por qué es una pieza clave en esta nueva etapa de la corporación. Uno de los bomberos ingresó a un túnel adaptado, mientras otros siete compañeros cubrían la entrada con escombros, recreando un escenario de emergencia real. La tensión era palpable.
A las 12:17 en punto, la búsqueda comenzó. Dentro de un vehículo, Togo aguardaba impaciente. “Cuando escucha la sirena, el perro sabe que va a trabajar”, explicó uno de los entrenadores antes de que su compañero de cuatro patas entrara en acción. Apenas su guía lo bajó, el can salió disparado, con la nariz pegada al suelo, siguiendo el rastro del bombero oculto. Su agilidad y determinación eran evidentes.
No pasó mucho tiempo antes de que el perro detectara el olor humano. Se detuvo, ladró con insistencia y señaló con precisión el punto exacto donde se encontraba la persona. Los bomberos acudieron de inmediato, retiraron los escombros y, con una camilla en mano, extrajeron a su compañero, simulando una operación de rescate real.
El entrenamiento de un héroe
Donovan Millán, entrenador y guía de Togo, es un hombre comprometido con la preparación del can. En entrevista, detalló las características que hacen de este pastor alemán un rescatista excepcional.
“Togo fue seleccionado por sus características excepcionales. Cuando buscamos perros para rescate, evaluamos su nivel de energía, su impulso de juego y su olfato. Él demostró desde cachorro una capacidad sobresaliente para concentrarse en una tarea y una gran motivación por encontrar objetos escondidos”, explicó.
La selección de estos perros es meticulosa. Se les realizan pruebas específicas para evaluar sus reflejos y habilidades antes de iniciar su entrenamiento. “Es un proceso continuo. No basta con que el perro aprenda una vez; cada 20 o 25 días realizamos prácticas en distintos escenarios para mantener su nivel”, agregó Millán.
La clave para entrenar a un perro de rescate, enfatiza, es paciencia y consistencia. “A un perro no se le obliga a trabajar, se le motiva. Desde el inicio, Togo asoció la búsqueda con el juego. Para él, encontrar a una persona entre los escombros es como un reto que debe superar para obtener su recompensa”.
Adiestar a un cacnino se divide en varias fases. “Primero, le enseñamos a reconocer el olor humano. Usamos prendas impregnadas con sudor o con nuestra esencia. Luego, le mostramos que, al encontrar ese olor, obtiene una recompensa, que puede ser una pelota o su juguete favorito. Posteriormente, pasamos a escenarios más complejos. En cada etapa, aumentamos la dificultad: lo llevamos a espacios oscuros, con ruido, con obstáculos”.
El entrenamiento de Togo incluye simulaciones tanto en zonas urbanas como rurales. En una ciudad como la capital, los derrumbes pueden ocurrir por explosiones, sismos o incendios, pero también se preparan para deslaves y desastres naturales fuera del entorno urbano.
Uno de los aspectos más destacables del trabajo con Togo es que no utiliza collares de castigo. “Él trabaja por gusto, por motivación. No se le obliga, se le apoya”, subrayó su entrenador.
“Uno de los retos es que Togo se mantenga enfocado en situaciones extremas. Cuando hay muchas personas gritando, sirenas sonando y estructuras derrumbadas, debemos asegurarnos de que no se distraiga. También trabajamos para que no tema el fuego o el agua. En algunos rescates, los perros deben nadar o moverse entre llamas controladas”, explica.
El vínculo entre guía y perro es esencial. “Togo vive conmigo. Viene a trabajar conmigo, regresa a casa conmigo. Su alimentación, su bienestar, todo está bajo mi cuidado. La confianza entre nosotros es lo que hace que el trabajo sea exitoso”, afirmó Millán con evidente orgullo.
La importancia del binomio canino en los bomberos
Durante la conferencia de prensa posterior a la demostración, Juan Manuel Pérez Cova, director del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, resaltó la relevancia histórica del regreso de los binomios caninos a la corporación.
“Durante décadas, no contábamos con este elemento clave en la búsqueda de personas. Las decisiones administrativas desafortunadas dejaron fuera a los perros rescatistas. Hoy estamos rectificando ese error”, señaló Pérez Cova.
El objetivo es contar con más perros entrenados a corto y mediano plazo. “Hemos visto el extraordinario trabajo de los binomios caninos de la Marina y el Ejército en desastres naturales, pero los primeros en llegar a las emergencias en la ciudad siempre son los bomberos. Es imprescindible que contemos con nuestras propias unidades de búsqueda”, enfatizó el director.
Un rescate sin fronteras
La efectividad de los binomios caninos en desastres ha sido demostrada en múltiples escenarios internacionales, desde terremotos en Turquía hasta derrumbes en Centroamérica. Por ello, surgió la duda: ¿Togo y su equipo están disponibles para apoyar en otras partes del país o del mundo?
La respuesta fue clara. “Togo está aquí para la Ciudad de México, pero también está listo para cualquier misión nacional o internacional en la que se requiera su ayuda”, confirmó Pérez Cova.
El entrenamiento recibido le permite actuar en cualquier tipo de colapso estructural, sin importar el país o las condiciones. En caso de emergencia, su despliegue puede coordinarse con la Marina, la Sedena o equipos de protección civil de otras naciones.
Un futuro con más héroes de cuatro patasLa demostración concluyó con la fotografía oficial. Togo, aún con energía tras el ejercicio, se dejó acariciar por algunos de los presentes. La admiración hacia él era evidente.
El compromiso de los bomberos es claro: reforzar su equipo con más canes como Togo y garantizar que nunca más falte este recurso fundamental en la búsqueda y rescate de personas.
“Togo es el primero, pero queremos que haya más binomios caninos. Yo mismo me estoy preparando para entrenar a nuevos perros y guías. La meta es que cada estación de bomberos tenga al menos un binomio especializado”, agregó el entrenador Donovan Millán.
“Este es solo el inicio. Con el tiempo, esperamos contar con más binomios caninos y consolidar este programa”, concluyó por otra parte Pérez Cova.
En tanto, Togo sigue con su entrenamiento, listo para cuando suene la sirena y sea llamado a la acción, porque sabe que, cuando eso ocurre, es momento de salvar vidas.