
El Gobierno mexicano redujo su estimación promedio de producción de petróleo crudo para 2025 en 129 mil barriles por día (bpd), alejándose de la meta oficial de 1.8 millones de bpd que la administración de Claudia Sheinbaum había planteado como objetivo estratégico en el sector energético.
Según los Precriterios de Política Económica publicados este martes por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la nueva proyección para el próximo año se ubica en 1.762 millones de bpd, mientras que para 2026 se prevé un aumento “marginal” a 1.775 millones de bpd, condicionado al éxito de nuevos proyectos de exploración y al desarrollo de campos petroleros estratégicos.
Ajuste responde a un desempeño débil
Hacienda explicó que la reducción obedece a un “enfoque prudente”, derivado del comportamiento observado en los primeros meses de 2025 y de un análisis más realista del contexto energético nacional.
“Esta previsión considera un enfoque prudente que toma en cuenta el comportamiento reciente de la producción y las perspectivas realistas del sector”, se indica en el informe.
La dependencia aclaró que las nuevas cifras incluyen no solo la producción directa de Petróleos Mexicanos (Pemex), sino también la de sus asociaciones con empresas privadas, los condensados y la extracción realizada por operadores independientes.
Pemex sigue cayendo en producción
Pese a seguir siendo el actor dominante en la industria petrolera nacional, Pemex no ha logrado frenar la caída en su volumen de extracción. Durante enero y febrero de este año, la petrolera estatal promedió una producción de 1.619 millones de barriles diarios, una cifra inferior a la meta gubernamental.
Esta situación pone presión sobre los compromisos energéticos del gobierno federal, que ha insistido en alcanzar los 1.8 millones de bpd a través de una mayor eficiencia operativa y alianzas público-privadas.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido esta estrategia como parte de una política energética soberana, aunque ha abierto la puerta a la participación de inversionistas como el empresario Carlos Slim en proyectos de infraestructura petrolera.
Al mismo tiempo, Pemex arrastra una deuda financiera de más de 97,600 millones de dólares, junto con pasivos con proveedores que superan los 20,000 millones de dólares, lo que limita su capacidad de inversión y expansión.
Perspectivas sujetas nuevos yacimientos
El informe de Hacienda no descarta un repunte futuro en la producción, siempre y cuando los proyectos de exploración actualmente en marcha resulten exitosos.
“La eventual incorporación de yacimientos adicionales podría modificar el escenario actual”, añade el documento.
Aún con la baja en expectativas, el gobierno busca mantener a Pemex como el eje de su política energética, apoyándose en los cambios normativos que han fortalecido su control operativo y regulatorio en el sector tras la reforma energética impulsada durante el actual sexenio.
Las nuevas previsiones apuntan a una mayor cautela presupuestal y a un reconocimiento tácito de los desafíos que enfrenta la petrolera estatal en su intento por recuperar terreno frente al declive estructural que arrastra desde hace años.