
Es la primera semana de abril, arranque de las campañas para ocupar un cargo en el Poder Judicial Federal. Una pareja de candidatos, hombre y mujer, llevan semanas preparándose para esta jornada, elaborando estrategias, analizando posibles escenarios a enfrentar y construyendo la imagen de quienes jamás habían tenido si quiera contacto con alguna red social. Toda su vida adulta se han dedicado a hacer carrera judicial y durante años no se les hubiera ocurrido que se verían a mitad de una campaña electoral.
Estas campañas están lejos de actos inaugurales con pompa y esplendor. En lugar de ello, el arranque de la pareja de abogados que seguimos tuvo lugar en una Alcaldía sureña, conocida por la presencia de comuneros y comercio ambulante en crecimiento.
Los candidatos van de jeans, tenis e incluso pensaron en el color de sus atuendos para que no evocara a ningún partido. Van con mochilita y prepararon códigos Qr para invitar a los transeúntes a seguir sus redes. No todos han tenido buen tino en la vestimenta, en el camino hay un encuentro con otras dos candidatas, ellas han optado por traje sastre y tacones para enfrentar las banquetas irregulares y un intenso sol de mediodía.
El primer acercamiento es a una señora que vendía paletas de hielo. La candidata se presentó con nombre de pila y apellido. “¿Sabe qué es la justicia?”, le pregunta a la paletera.
Fue una jornada extensa de 10 horas caminando para platicar con la gente. La de los jóvenes no muestran interés, son las personas de más de 40 años las que, aun con cara pocos convencidas, permiten acercamientos.
El resultado de esos encuentros muestra polarización: algunos apoyaban la idea de la elección, otros la despreciaban. A la mitad están los que desconocían la existencia de una elección judicial. Entre los más interesados, señoras y señores que comentan sus experiencias con los juzgados: asuntos que llevaban 30 años sin resolverse; quejas por abuso de autoridad, como el caso de un pequeño comerciante al que constantemente le decomisaban sus panes hechos en casa y no distingue entre autoridad administrativa delegacional, policía y jueces. Le quitan sus panes sin ningún argumento que le convenza y eso, para él, es la injusticia.
Hay quienes se mostraban agradecidos, ya que era la primera vez que un candidato se acercaba a platicar con ellos.
Pero la caminata se interrumpe repentinamente. La candidata le dice al candidato que ya se salieron de su distrito. El Instituto Nacional Electoral creó 11 Distritos, completamente diferentes a los Distritos Electorales tradicionales. En efecto, con el google maps, los candidatos comprueban que ya están fuera de su zona de votación.
En las noches, hay una tarea más: cubrir contenido grabado a las redes sociales.
Allí, en la red, está el rastro de más candidatos. Inundación de videos de aspirantes.
Algunos adoptaron la idea de que, para obtener el mayor número de votos, lo más efectivo es adaptarse a los usos y costumbres lo viral. Ejemplo, el video ‘preparado’ del candidato que en su carrera cuenta con una participación destacada en los hoy moribundos órganos de transparencia.
Su video contiene un diálogo con una mujer que le dice que él es el candidato chicharrón, “¿por sabroso?”, pregunta alguien, “no, porque está preparado”...