
Las rutas ferroviarias México-Querétaro, Querétaro-Irapuato y Saltillo-Nuevo Laredo, contempladas dentro de la primera fase del plan nacional de trenes de pasajeros, están en etapas avanzadas para iniciar su construcción y, según autoridades, cumplirán con las exigencias de impacto ambiental establecidas por la ley.
Así lo afirmó Andrés Lajous Loaeza, titular de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), quien explicó que los trabajos avanzan con acompañamiento técnico y administrativo para asegurar que el desarrollo de la infraestructura no comprometa el entorno natural. La dependencia se encuentra en proceso de evaluación y consulta ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para tramitar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) correspondiente a cada uno de los tramos.
El Tren México-Querétaro, considerado uno de los más importantes de este programa, iniciará obras este mismo mes, mientras que las rutas Querétaro-Irapuato y Saltillo-Nuevo Laredo tienen previsto comenzar su construcción en julio, una vez que concluyan los trabajos de planeación ambiental y se emita la MIA regional. Las licitaciones para estas dos últimas rutas se lanzarán en mayo.
La ARTF, órgano desconcentrado de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), trabaja en coordinación con distintas dependencias y niveles de gobierno en la implementación de esta estrategia ferroviaria que forma parte de un plan mayor, el cual contempla más de tres mil kilómetros de vías dedicadas al transporte de pasajeros.
Además del tramo Ciudad de México-Querétaro, se tiene contemplado comenzar este año con otros tres trayectos: Ciudad de México-Pachuca, Querétaro-Irapuato y Saltillo-Nuevo Laredo, con lo que se marcaría el arranque formal de esta red.
El proyecto cuenta con la participación de un equipo interdisciplinario conformado por instituciones como la SEDATU, SEMARNAT, SEDENA, BIENESTAR, CONAGUA, CONANP, INAH e INPI, además de los gobiernos estatales y municipales, y empresas concesionarias. Entre los trabajos preparatorios ya realizados se incluyen estudios técnicos, análisis de cuerpos de agua, salvamentos arqueológicos, estudios urbanos y de demanda, así como consultas comunitarias y asambleas para el diagnóstico del derecho de vía.
Un aspecto clave del proyecto es que las nuevas rutas no compartirán vías con los trenes de carga, sino que aprovecharán el derecho de vía existente, lo cual permitirá una implementación más eficiente sin necesidad de ampliar significativamente el trazo ferroviario.