
Como si se tratara del estrecho de Ormuz cuyo bloqueo sofoca y encarece el flujo de combustibles a la mitad del mundo, la pinza invencible de la burocracia, agregada a los absurdos administrativos entre lo federal y lo local, convierte con demasiada frecuencia al aeropuerto de la ciudad de México, en algo parecido a un escenario militar, o naval, dada su actual e inexplicable adscripción a la Secretaría de Marina cuya reconocida eficiencia no ha logrado resolver siquiera el problema de los taxis.
En ninguna parte del mundo, usar un taxi es tanto problema.
En un embrollo formado por concesiones inexplicables, frenos a la movilidad y trabas administrativas, además de un entorno de cascajo por las interminables construcciones, reconstrucciones, infinita y eterna remodelación y adaptación sin fin, el aeropuerto de esta ciudad es una ruina. Como el resto de la ciudad.
Naufragio de la lógica y hundimiento de la inteligencia administrativa. Y no por los actuales responsables de la puerta para adentro, sino por un caos crónico hacia dentro y hacia afuera.
El miércoles pasado, mientras del otro lado del mundo los herederos de Jomeini atacaban barcazas petroleras y clausuraban virtualmente el paso de Ormuz, los beneficiarios de las concesiones del aeropuerto (cuatro empresas enquistadas en el privilegio), decidían protestar), por la existencia de las aplicaciones de Uber y Didi (en plena contingencia ambiental de por sí limitante de la movilidad, ésta con motivos burocrático- ambientales).
--¿Por qué si es posible llegar al AIFA en Uber e imposible usar plenamente ese servicio en Balbuena si tan federal es una zona aeroportuaria como la otra y si ambas están operadas por las Fuerzas Armadas?
Ese es un misterio insondable. Sólo se puede explicar con los inexplicables torcimientos de la burocracia, cuyo argumento final siempre es una palabra sagrada: por razones de seguridad o la más contundente, porque así es.
El pensamiento burocrático, ya lo sabemos, es la negación del pensamiento.
Pero todo tiene una solución: si no se pueden acallar los motivos de la protesta, si no se puede reglamentar el servicio de transporte por encima de las limitaciones federales, estatales o municipales entonces se puede barrer y ocultar el problema debajo del tapete.
De acuerdo con lo publicado, “taxistas permisionarios del AICM y autoridades federales alcanzaron tres acuerdos para atender el conflicto por la operación de servicios de transporte por aplicación en la terminal aérea.
“Miguel Ángel Téllez, representante de los permisionarios, informó que, a partir de hoy, la Guardia Nacional hará operativos para sancionar los servicios de transporte considerados ilegales dentro de la zona federal del aeropuerto.
“Gobernación, dijo, gestionará con transportistas la eliminación de normas hechas a medida en favor de las plataformas digitales de transporte.
“Y la Secretaría de Infraestructura, abundó, se comprometió a expedir permisos a todos los interesados en prestar el servicio en zona federal, siempre que cumplan con los requisitos establecidos”.
Obviamente no hay Dios capaz de entender esta clase de acuerdos. Por una parte, se sostienen los privilegios de los concesionarios, pero por la otra se limitan los derechos de otros trabajadores (los taxistas de plataforma) quienes gozan de amparos también federales.
Y como remate se dice: “expedir permisos a todos los interesados en prestar el servicio en zona federal, siempre que cumplan con los requisitos establecidos”, cuando los requisitos los vetan de entrada. Kafkiano.
Lo único comprensible es esto: “...la Guardia Nacional hará operativos para sancionar los servicios de transporte considerados ilegales dentro de la zona federal del aeropuerto.”
La GN convertida en caza taxistas cuando su mayor momento de gloria fue combatir al Mencho. Obviamente lo de la guardia es un anticipo para frenar posibles bloqueos en los días cercanos al mundial de fútbol, único asunto que conserva interés por parte del gobierno federal, después del Plan B para cumplir el capricho electoral de AMLO. Al binomio pan y circo, le podrían agregar el taxi.
Pan, circo y taxi...
Pero si ya se hizo referencia al capricho de la Reforma Electoral del ex presidente, uno de los muchos encargos trans sexenales recibidos por la doctora (con A), veamos el resultado de otro de sus delirios: al dineral derramado en el fomento del béisbol durante su sexenio, comparado con la evolución del rey de los deportes en México eliminado por Italia con una paliza de 9 carreras contra una en el Clásico Mundial al cual había llegado hace pocos años al tercer lugar.
“Durante su sexenio, el presidente Andrés Manuel López Obrador destinó un total de 3 mil 803 millones de pesos (194.7 millones de dólares) a diversas iniciativas en el béisbol.
“Esta suma incluyó la compra y remodelación de estadios, la creación de academias para formar peloteros que aspirasen a jugar en las Grandes Ligas (como Bejarano), y el presupuesto operativo del equipo Olmecas de Tabasco.
“A pesar de estos esfuerzos, la efectividad de esta inversión ha sido cuestionada, especialmente en relación con el desempeño de la Selección Mexicana de Beisbol, que recientemente obtuvo el tercer lugar en el Clásico Mundial de 2023”.
Ahora el gobierno ya no piensa en beisbol. La declarada afición tabasqueña por el juego de pelota no produjo sino negocios para los amigos. El tercer lugar en el Clásico Mundial se fue al caño en medio de una rechifla como la recibida por su augusta persona cuando inauguró el parque de los Diablos en la Magdalena Mixhuca.
Pero nunca más le pitarán a un Ejecutivo (a) en un estadio. Claudia Sheinbaum, presidenta (con A), ya renunció a someterse a esa prueba. No irá a la inauguración del Mundial de Fútbol de la FIFA. No vaya a ser.
A cambio de eso anuncia un “Mundial Social” consistente en “una estrategia del Gobierno de México para dejar un legado deportivo y compartir con el mundo la riqueza cultural del país (menos mal, porque riqueza deportiva no tenemos)
“...se realizarán más de 5 mil actividades en todo el país.
Este plan, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, incluye 74 mundialitos y copas deportivas de distintas categorías; 177 Fiestas México 2026; la aplicación Conoce México, con 250 rutas turísticas por el país; la realización de 3 Récords Guinness; mil 483 actividades del programa “Vive saludable, juega feliz” y diez mil 631 murales de arte urbano”.
¿Y este conjunto de naderías inventado y bien vendido por Gabriela Cuevas y sus socios va a mejorar el rendimiento deportivo de los mexicanos en el soccer? Obviamente no.
Los ratones seguirán siendo ratones. Está en su ADN. Y si los dirige un vasco” (basca), peor.
--0--