
Desde la perspectiva de la teoría del derecho, la relación entre el incumplimiento de la ley y el castigo no es una arbitrariedad o una simple reacción de venganza, sino un vínculo estructural, lógico y normativo fundamental para la existencia misma del ordenamiento jurídico. Para que una norma sea considerada jurídica (y no meramente social o moral) debe ser coercitiva. El jurista Kan Helsen explicaba que el derecho es un orden coercitivo. Si cometes un delito, debe ser aplicado un castigo
Reprimir o castigar un delito no es optativo. Por lo mismo se equivoca la presidente Sheinbaum cuando dice “No reprimiremos, no somos Díaz Ordaz”, lo dice después de que los militantes de la CNTE han invadido la capital, obstaculizado el tráfico por numerosas calles y avenidas, incendiado edificios, destruido oficinas públicas, asaltado aeropuertos y creado un caos en la Ciudad de México.
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La presidente Sheinbaun dice esa frase con fines demagógicos y para reiterar el “pacifismo” demagógico de AMLO. El temor de los gobernantes a reprimir se asocia al miedo revela la actitud que Luis González de Alba llamaba “el síndrome de 68” que no es otra cosa que la abstención de la autoridad de castigar el delito para no despertar al monstruo de la insurrección popular (como ocurrió en julio de 1968). Por su generalidad, esa actitud es similar a la contenida en el axioma “abrazos, no balazos”
En ambos casos, el Estado cancela la obligación del Estado de imponer una sanción o castigo a quien viola la ley ¿La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha cometido delitos? Desde luego: numerosos y escandalosos. Es verdad que no ha incurrido en asesinatos, pero ha tropellado la normas federales y locales: ha pisoteado la libertad de tránsito y comunicación, ha realizado actos de vandalismo contra edificios públicos federales, ha invadido edificios como la SEP y la Secretaría de Gobernación, ha provocado incendios, se ha enfrentado a golpes contra la policía; etc.
¿Qué significa y qué consecuencias tiene la conducta de la CNTE? Primero, el comportamiento de los militantes de la CNTE es un comportamiento típico de provocadores, personas que adoptan conductas violentas y desproporcionadas, para perseguir fines ocultos como desprestigiar a tales o cuales autoridades o vulnerar el orden político del país. Segundo, hay, además, una consecuencia tácita, la conducta de la CNTE legitima la política de grupo gobernante para quien “la no represión” es un dogma que acata a precio de admitir que se quebrante impunemente la ley.
La impunidad es la falta de castigo o sanción ante un delito o una violación a los derechos humanos, permitiendo que el responsable evada la responsabilidad penal, civil o administrativa. Se presenta cuando el sistema de justicia no investiga, procesa ni condena adecuadamente a los infractores
¿Por qué el sistema de justicia se abstiene de investigar y castigar los delitos de la CNTE que se repiten recurrentemente año tras año?
Es posible que el abstencionismo de castigar obedezca al “síndrome de Tlatelolco”
La falta de castigo o sanción ante un delito o violación de derechos— destruye el tejido social, debilita el estado de derecho y fomenta la repetición de los crímenes. Fomenta un clima donde la ley del más fuerte prevalece y perpetúa la violencia. La estructura jurídica, concebida para conservar el orden social, colapsa, se debilita o desaparece. Si la ley no regula la relación hombre-hombre sobreviene un orden de-regulado donde el hombre fuerte se impone simplemente sombre el hombre débil.
“En efecto de “la no represión” es el debilitamiento del Estado y la introducción de un principio de no-regulación en la relación Estado- Sociedad. La regla “violar la ley produce sanción” deja de ser inquebrantable. En la realidad mexicana solo se puede decir: la violación de la ley, algunas veces, produce sanción”.