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Porqué estoy en contra del uso de IA generativa para escribir artículos científicos. Opinión de una editora en jefe de una revista científica internacional en México

Opinión sobre inteligencia artificial generativa

Inecol Cerebro, Globo y Hombre. De uso gratuito, H.B. en Pixabay.

Soy una botánica apasionada por la diversidad de las plantas que nos rodean. Tengo casi 25 años de experiencia en investigación científica y desde hace más de 10 años invierto mucho tiempo en mi responsabilidad como editora en jefe de Acta Botanica Mexicana, revista científica internacional del Instituto de Ecología, A.C. (INECOL). Mi trabajo editorial sin ninguna duda es una de las tareas más satisfactorias de mi carrera hasta la fecha. Soy una de las primeras personas que lee los resultados de los estudios sobre plantas que se llevan a cabo en México y otros países de Latinoamérica. Esas investigaciones son tan diversas y extraordinarias como sus objetos de estudio. Además, junto con los demás miembros de mi equipo, ayudo a los autores, quienes muy probablemente necesitan esas publicaciones para poder titularse o para obtener una plaza, una promoción o un proyecto, a mejorar la calidad, claridad y el posible impacto de sus estudios. En esta década hemos construido sobre la sólida base que ya tenía nuestra revista, en colaboración con nuestra comunidad internacional de autores, revisores y editores, una revista líder en botánica en Latinoamérica. Recientemente iniciamos una política editorial sobre inteligencia artificial: prohibimos IA generativa tanto para escribir como para revisar y solicitamos a los autores insertar en sus manuscritos una declaración sobre el uso de IA en todos los aspectos de su investigación.

Desde hace tiempo habíamos sido advertidos que la inteligencia artificial iba a cambiar drásticamente la industria editorial. Estamos siendo bombardeados no solo con promesas de facilitar y eficientizar nuestro trabajo, -con poco esfuerzo de nuestro cerebro-, sino también con amenazas de posibles escenarios apocalípticos que podrían terminar con la vida humana como ahora la conocemos. De alguna manera, en retrospectiva muy ingenua, pensábamos que no iba a afectar tanto a nuestra revista, pensando en todos los botánicos entusiastas en este continente. Sin embargo, en los últimos seis meses hemos detectado el uso exponencialmente creciente de IA en la redacción de los manuscritos que recibimos. Varios autores ni siquiera revisaron lo escrito por su asistente IA, resultando en casos de plagio, errores científicos, omisiones y mentiras. Esta situación me decepciona profundamente, por lo que quisiera compartir algunas reflexiones.

  1. El uso de IA generativa degenera la capacidad de pensamiento crítico y de creatividad.
  2. Escribir textos con IA generativa no permite generar conocimiento nuevo en sí porque solo se reorganiza información existente prediciendo texto con base en patrones estadísticos.
  3. Los biólogos y afines son profesiones que no serán desplazadas rápidamente por la IA, por la propia naturaleza de la biodiversidad que no se deja describir por predicciones estadísticas.
  4. Someter a revistas científicas manuscritos generados con IA sin revisión o verificación humana alguna, por un lado, resulta en pérdida de tiempo de los equipos editoriales y, por otro lado, pone en cuestión el futuro laboral de los autores que usan IA de esta manera.
  5. La IA afecta al cambio climático, por el uso enorme de energía y agua por parte de los centros de datos.
  6. El raspado de datos por parte de la IA y el entrenamiento de modelos de IA sobrecargan los servidores de varias bases de datos científicos que muchos biólogos utilizan cotidianamente, ralentizando el trabajo humano.

Estoy consciente de que la IA puede realizar tareas que el cerebro humano no puede hacer, como por ejemplo la búsqueda y/o posterior análisis de grandes cantidades de datos en poco tiempo. Mi opinión no se trata de esto, sino sobre actividades que el cerebro humano sí puede realizar, como es la escritura de textos científicos por académicos y estudiantes, no solo para revistas, sino también para tareas educativas e incluso tesis. Es esencial comprender que la generación de conocimiento nuevo e ideas novedosas deben depender de nuestros cerebros. Seamos conscientes de nuestra gran responsabilidad de estudiar y conservar la biodiversidad.

*Instituto de Ecología, A.C., Centro Regional del Bajío, Red de Diversidad Biológica del Occidente Mexicano, Pátzcuaro, Michoacán.

*mariestephanie.samain@inecol.mx

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