
Los favoritos han llegado al Mundial, pero por diferentes puertas.Los nombres de los grandes comienzan a aparecer y algunos lo hacen con triunfo y goleada, como Alemania, y otros por la puerta de las dudas, como Brasil y España.
Pero si algo hemos aprendido de los últimos mundiales es que el primer partido no es tan determinante como muchos pensábamos. Argentina perdió el primero en Qatar, España cayó en su presentación en Sudáfrica, y todos sabemos cómo terminaron esas historias.
Lecciones del pasado y apuestas arriesgadas
Este torneo tiene la característica de que la primera fase es tan larga y tan dispareja, que muchas potencias trajeron jugadores lesionados con total confianza de recuperarlos y utilizarlos en las fases definitivas. Así pasó con España y Lamine Yamal, o Argentina con varios jugadores, que estarán disponibles cuando sus técnicos los necesiten.
En Estados Unidos, el ambiente mundialista crece conforme pasan los días; en las sedes se respira una gran fiesta por parte de los aficionados de los países involucrados, pero también de los locales, lo cual, honestamente, ha sorprendido para bien a las ciudades y sus habitantes. Están muy involucrados y se percibe un ambiente diferente al de otras épocas en nuestro vecino del norte.
La fiesta es de la gente
La FIFA es, sin duda, el gran villano, y ha hecho muchas cosas que no gustan, en todos los niveles; y, a pesar de esto, los aficionados han hecho el esfuerzo para convertir este torneo en el enorme festejo mundial que se acostumbra cada cuatro años.
Las imágenes en Monterrey, Dallas, CDMX, Miami o en el mismo Kansas City confirman que el Mundial es de los aficionados, no de la FIFA.