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‘Está Cabral el Mundial’

¡A festejar!

Aficionados celebran el triunfo de México. ¡Viva México! (Tomás Pérez/EFE)

Hoy por hoy, lo único que une a nuestro país son los triunfos de la Selección Mexicana.

Playeras verdes y euforia por todos lados; celebraciones, festejos, alegría, risas, cánticos, gritos y, sobre todo, caras contentas, felices… todo por el triunfo de un equipo al que nos pasamos cuatro años sin aplaudirle: lo abucheamos, insultamos y criticamos a más no poder. Pero ahora, y solo por unas semanas, son la solución que tanto necesitábamos en un país urgido de festejos.

ENTRE LA EUFORIA Y LA REFLEXIÓN

No seré el aguafiestas que cuestione las celebraciones; no soy nadie para hacerlo. Es más, nadie lo es. Cada quien es libre de celebrar como le guste. Pero lo que sí voy a decir es que ojalá esta unión que han traído los festejos se mantenga y, en los momentos negativos —que, si hablamos de futbol, vendrán—, recordemos que al menos en la primera fase se aplaudió el esfuerzo en los triunfos, y no los matemos con críticas e insultos si es que quedan eliminados.

A la gente no le importó que México no jugara bien o en un nivel superior, porque eso pasa a segundo término: lo importante es el resultado, y ese fue un triunfo, de la manera que haya sido.

UN TRIUNFO QUE DEJA DUDAS

Corea del Sur fue un rival serio, pero está lejos de ser una potencia, y México pasó muchos apuros para ganar. De hecho, el resultado llegó gracias a un error del portero rival.

Contra selecciones más fuertes será mucho más complicado —y eso es una obviedad—. El problema es que aún no hemos visto argumentos sólidos que nos hagan pensar que se le puede competir de tú a tú a equipos como Inglaterra, Argentina, Francia o España, o incluso a otros de menor nivel competitivo como Brasil o Croacia.

AGUIRRE CUMPLE, PERO FALTA MÁS

El equipo de Javier Aguirre está haciendo su trabajo y ha sacado los resultados esperados, incluso mejor de lo que muchos pensábamos; sin embargo, todavía le falta mejorar para pensar que pueda lograr algo importante.

Sé que, después del fracaso de Qatar, regresar al nivel de antes podría sonar conformista. Yo, por lo menos, espero algo más: no conformarnos con “derrotas honrosas”. Este equipo tiene mater

. . (Tomás Pérez/EFE)

HOY, SIMPLEMENTE, HAY QUE CELEBRAR

Por ahora, a festejar… ¡inviten!

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