
Fondo de Cultura Económica, Guadalajara / 19, junio, 2026
En primer lugar, gracias a Martha por la iniciativa de realizar este libro tan significativo porque se une a la celebración de los 50 años de Sogem México y porque por primera vez se edita un libro con textos de alumnos de todos los talleres. Existe Caleidoscopio, con cuentos, y durante varios años Entre tintas tinto, especialmente con poesía, y que era coordinado por Jorge González. Sin contar ediciones de libros o revistas de poesía realizados por alumnos y alumnas del taller de poesía, y otros tantos más como el proyecto de cuentos Literoblastos.
Muchas gracias también a los autores y autoras de Coincidencias por aceptar participar en este libro. Ustedes son lo más importante. Sin duda, para muchos la literatura forma parte importante en su vida. Si entraron a Sogem es porque tenían un sueño, una expectativa, una ilusión, que quizá desde la infancia empezaron a vislumbrar.
Me da gusto ser parte de este libro que hoy presentamos. Confieso que como autor y editor me gustan las antologías como estas, porque en un solo libro se reúnen varias personas, maneras de ver la vida por medio de la imaginación y las palabras. Un libro es sinónimo de unión, de fraternidad, de complicidades y coincidencias mutuas. En estas páginas aparecen autores y autoras que ya tienen una trayectoria importante con libros, premios y traducciones; y otros que publican por primera vez y que recientemente se integraron a la Sogem. Y eso para mí es importante, porque nos une la literatura, no las trayectorias.
En este libro participan 43 autores. Las mujeres son mayoría con un poco más del 60%. Son 138 textos en total: 46 cuentos, 2 textos de novela, 13 ensayos, 50 poemas, 1 obra de teatro, 25 minificciones y 1 guion cinematográfico. La narrativa (cuento, novela, minificción) ocupa poco más del 50%; la poesía con 15%; los ensayos con 14.35%; y el resto con 20%. Son cifras, pero creo que nos dicen mucho de lo que también se ve en muchas editoriales y librerías.
La literatura es generosa con todo aquel que se entrega a ella para servirla. Quien da todo por ella, siempre recibirá grandes frutos en el trayecto de su vida. Dichos frutos no se traducen en dinero, fama, prestigio, premios, becas y demás. El fruto de la literatura está en la literatura misma que nos va dictando en el día a día múltiples mundos, sueños, esperanzas e ilusiones, esto es, en todo aquello que nos constituye como seres humanos.
Escribir es siempre reconstruirse, es decirle al mundo que en nosotros habita una infinitud de universos que anhelan ser descubiertos por cada uno de ustedes. Me parece que la literatura nos salva, nos proporciona otros mundos, otros sueños, otras realidades. El escritor es un ser humano cualquiera, pero tiene el privilegio de inventar y crear imágenes, ritmos, historias y lenguajes desde su propia trinchera; y también de ofrecer su imaginación y su estar en la vida con todo el mundo, aunque esos “todos” sean unos cuantos. Ustedes son la nueva voz, el polvo nuevo de la palabra antigua, y nada ni nadie podrá callarlos, porque la literatura es esperanza. Coincidencias es una prueba.
Jorge Orendáin