
La aparente seriedad de la Fiscalía General de la República en sus citatorios selectivos hacia adversarios y afines involucrados en sendos asuntos cuya aclaración requiere investigaciones ministeriales y hasta procesos judiciales, dista mucho de guardar la imparcialidad exigible en casos tan delicados.
El llamado a “rendir entrevista” para los funcionarios del narco gobierno de Sinaloa (denominado así por los Estados Unidos) implicados en un hasta ahora frustrado proceso de extradición; se distingue tanto en su origen como en sus procedimientos del trato dispensado a una gobernadora en ejercicio, cuya filiación política ha permitido una salida fácil para distinguir entre adversarios y protegidos.
En el primer caso, y fuera de toda normatividad conocida se crea la figuro de “rendir entrevista” en tanto para el segundo, el de Maru Campos, con todo y fuero, se le conmina a una comparecencia. El acoso a la chihuahuense contrasta notablemente con la protección hacia los funcionarios sinaloenses quienes --excepto los dos principales después de Rocha Moya, rendidos a Estados Unidos--, gozan del escudo de exigencia probatoria para no dar el siguiente paso.
En el Código Nacional de Procedimientos Penales la “entrevista” no es una fórmula conocida. Es --por lo visto en este caso-- o un eufemismo o una distracción para justificar el apremio selectivo.
Artículo 141. Citatorio, orden de comparecencia y aprehensión.
“Cuando se haya presentado denuncia o querella de un hecho que la ley señale como delito, el Ministerio Público anuncie que obran en la carpeta de investigación datos que establezcan que se ha cometido ese hecho y exista la probabilidad de que el imputado lo haya cometido o participado en su comisión, el Juez de control, a solicitud del Ministerio Público, podrá ordenar:
I. Citatorio al imputado para la audiencia inicial;
II. Orden de comparecencia, a través de la fuerza pública, en contra del imputado que habiendo sido citado previamente a una audiencia no haya comparecido, sin justificación alguna, y
III. Orden de aprehensión en contra de una persona cuando el Ministerio Público advierta que existe la necesidad de cautela.
“En la clasificación jurídica que realice el Ministerio Público se especificará el tipo penal que se atribuye, el grado de ejecución del hecho, la forma de intervención y la naturaleza dolosa o culposa de la conducta, sin perjuicio de que con posterioridad proceda la reclasificación correspondiente.
“También podrá ordenarse la aprehensión de una persona cuando resista o evada la orden de comparecencia judicial y el delito que se le impute merezca pena privativa de la libertad…”
Comparecencia o aprehensión. En ningún momento se habla de entrevista.
Pero en todo esto aparece de pronto un personaje coyuntural sumamente notable: Javier Corral cuya enemistad con la gobernadora Campos y sus antecedentes de cercanía con la FGR permiten advertir una participación muy señalada e importante en la construcción de toda esta estratagema.
Hagamos memoria y coloquemos las piezas de este rompecabezas.
La fotografía de Cuartoscuro del 29 de agosto de 2024 es elocuente. Habla por sí misma. Javier Corral aparece rodeado por sus amigos y compañeros, los senadores Marcelo Ebrard, Omar García Harfusch, Adán Augusto López y otros más. Todos en torno suyo, al cobijo, abrigo y protección.
Cuidado, cuidado…
Hasta el edificio de Reforma e Insurgentes había llegado una orden de captura girada por la fiscalía de Chihuahua, estado del cual Corral fue gobernador. Desvío de fondos, peculado.
“…Es importante destacar a las organizaciones e instituciones que me respaldaron en este camino, por supuesto, soy un orgulloso abanderado del Partido Acción Nacional --decía JC en su toma de protesta como Gobernador--, mi casa por cerca de 35 años.
“Abrevé del pensamiento de Manuel Gómez Morín, la cantera de mi formación política…
“…Mi partido, mi casa, la democracia, Acción Nacional, el orgullo abanderado… palabras flojas, sueltas, hojas al aire, follaje desprendido en el otoño moral.
En otros días la mesa directiva del Senado de la República (8.2024) fue notificada por la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua sobre una orden de aprehensión en contra del exgobernador Javier Corral (ya era senador de Morena) por el delito de peculado cometido en perjuicio del gobierno estatal.
“Javier Corral Jurado (El financiero) rindió protesta como senador morenista en la sesión constitutiva de este jueves. En una entrevista posterior al evento, reiteró que durante su gobierno en Chihuahua hubo un manejo honesto.
“Por cierto. --decía JC-- , antes de que llegara el oficio, Beltrones ya estaba enterado de esa solicitud, de ese informe, es una maniobra clarísima”, afirmó el expanista…
“…En su cuenta oficial de X (antes Twitter), también acusó que han intentado repetir “el show mediático de hace unos días”, en referencia al intento de arresto en su contra en la Ciudad de México el pasado 14 de agosto. La fiscalía intervino para soltarlo”.
Pero ¿qué tiene que ver aquella liberación atropellada de Corral cuando ya estaba detenido en la colonia Roma de esta ciudad con los telúricos hechos actuales en Sinaloa y Chihuahua? Mucho.
Su salvador fue Ulises Lara quien en ese tiempo era vocero y poder tras el trono en la fiscalía de la ciudad de México, “encabezada” por Ernestina Godoy quien posteriormente sería Consejera Jurídica de la presidenta Claudia Sheinbaum y ahora se desempeña --de la misma forma como en la capital-- en la Fiscalía General de la República con Ulises Lara a su lado.
Ahora, después de abrevar en las ideas de Gómez Morín Corral, don Javier se convierte en pantalla del senador Enrique Inzunza para auxiliarlo en la elusión de los cargos en los Estados Unidos por su probable complicidad en la red delictiva de Sinaloa y con él aparece fotografiado para negar su ocultamiento. EI ha sido convocado a entrevistarse en la FGR --en compañía de su jefe, Rubén Rocha Moya (Mayo) y el resto de la banda-- no se sabe con quién.
Pero hasta ahora es mejor tomarse un cafecito con Corral en vez de ir a la Comisión Permanente.
Obviamente el papel de Corral en todo este embrollo y el polígono Sinaloa-Chihuahua (CIA)-Soberanía- Campos, reside en su habilidad para auxiliar en la construcción de un túnel de escape para el régimen y Morena: el entreguismo de Maru Campos, su traición a la patria y su participación en el fomento a las intervenciones extranjeras cuyos polos son la petición de entregar sin pruebas a los patriotas o permitir agentes de la agencia gringa de espionaje… en Chihuahua, de la mano de una enemiga de Corral e integrante del partido al cual este caballero traicionó.
Con el enorme foco de la soberanía, ya encendido hasta para garantizar futuros triunfos electorales mediante la anulación por sospecha de mano foránea, se enreda el caso Sinaloa y se da cauce al caso Chihuahua y el honor patrio. Venados lampareados.
Mientras, la Fiscalía --paciente--, teje la red.
Cita para comparecer (con toda la formalidad de esa palabra y su significado dominante) a la gobernadora de Chihuahua quien podría con toda tranquilidad romper el citatorio y echarlo por la alcantarilla con gracia de la inmunidad procesal del Ejecutivo estatal, como hizo antes con la “invitación” del Senado.
Pero si lo hiciera la barra de Morena lanzaría gritos ensordecedores. Y si se presenta será humillada por burócratas bajo consigna cuya finalidad es preparar el Juicio de Procedencia y desaforarla. Gran trampa.