Opinión

La guerra de la lechuga

Lechuga

La difícil relación comercial con los Estados Unidos se muestra claramente en la guerra de la lechuga. El vegetal proveniente de Guanajuato e introducido al mercado norteamericano por empresas de la propia Unión Americana fue señalado como responsable de una epidemia de Cyclospora.

En dos días, la propia Administración de Alimentos y Medicamentos, responsable de las alertas sanitarias en el vecino país, se dio tiempo de señalar con dedo flamígero, pedir disculpas por esa acción y finalmente regresar a la acusación artera (a pesar de que los análisis de laboratorio salieron negativos).

A mitad de este lío no sólo quedó el agro guanajuatense, sino la inversión estadunidense en el Bajío mexicano. Es un caso claro de que cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde.

La difusión narca

El día en el que se dicta la sentencia del Mayo Zambada, con acuerdo de por medio con la fiscalía estadunidense, comenzaron a circular videos en los que personas armadas, que se dicen miembros de tal o cual cártel, lanzan mensajes sobre sus alianzas o de la presenta compra de políticos.

En efecto los grupos delincuenciales están explorando desde hace tiempo el uso de las redes sociales para lanzar mensajes que o bien van dirigidos hacia grupos rivales o bien buscan cohesionar a sus integrantes y civiles que malamente son llamados bases sociales de apoyo.

Allí hay un camino interesante para que las estrategias federales contrarresten los efectos de estos mensajes que suelen tener una circulación masiva.

Coordinación en el noreste

Matamoros, Tamaulipas, es un punto de visita obligado en el noreste de México. Es una especia de puerta hacia Estados Unidos, haciendo mancuerna con la capital estatal y las aduanas. De allí que se requiera en ese punto una gran coordinación que garantice la prevalencia del estado mexicano sobre grupos que han afectado la tranquilidad ciudadana

En los últimos días, quedó de manifiesto que esto es algo que no pasa inadvertido en la propia entidad, el gobernador Américo Villarreal y los mandos de las Fuerzas Armadas desplegadas en Tamaulipas han establecido un trabajo permanente con la idea de que este territorio debe estar en el Top Ten de seguridad.

En la inauguración de la exposición La Gran Fuerza de México de este lunes, Villarreal apareció acompañado por la plana mayor de la Defensa, Marina, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, una imagen que refleja esa estrecha relación institucional

No es un dato menor: esa coordinación coincide con el momento en que Tamaulipas se ubica entre las diez entidades más pacificas del país de acuerdo con el Índice de paz, muy lejos de los años en que la violencia marcaba la agenda cotidiana del estado.

Piedra en casa

Lo que ocurre en la Comisión Nacional de Derechos Humanos es poco menos que increíble. Inutilizada, carente ya de sentido, en su última recomendación sobre Ayotzinapa a tratado de repartir culpas a unos y reivindicar a otros sin nada que parezca siquiera a un soporte documental o de investigación.

El trabajo termina incluso en el señalamiento de funcionarios actuales de la 4T a quienes, en un afán de alejar a Andrés Manuel López Obrador de José Luis Abarca, el ex presidente municipal de Iguala, termina embarrando a otros.

Ya en su momento AMLO señaló que incluso las fotos de campaña en aquella ciudad guerrerense correspondían a actividades de apoyo a candidatos locales que él no podía verificar uno a uno.

Rosario Piedra necesitó ir más lejos y señaló a nombres como Ebrard, el finado Camacho Solís y Monreal como quienes eran responsables de validar las candidaturas del PRD que presentaban los comités locales.

Un exceso de Piedra, uno más, que esta vez apunta hacia los de casa.

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